Estaba haciendome un porro en el parque, cuando te me acercaste de frente. Yo te miraba con una expresión vacía, no sabía como actuar. Te sentaste a mi lado y empezaste a hablar, me pediste que no te interrumpiera, que te dejara acabar; y eso hice.
Te escuché, analicé cada palabra que me decías y me fijé en que nunca me miraste mientras escupías cada palabra a duras penas.
Terminaste y te quedaste mirando el suelo como si algo muy importante fuera a pasar en ese punto en particular. Y yo, yo no sabía que decir. Mi tarde había dado un giro de 360º en menos de 5 minutos y no sabía que podía decir.
Te pasé el joe. Sin decir nada, te lo dije todo. Lo viste claro, y fue un alivio para mi. Las palabras no me salían y si lo hacían no vendrían solas..
Volvimos a recorrer todos los lugares que nos echaban de menos, volvimos a llenarlos con risas y pensamientos. Recuperamos el tiempo perdido, caminando sin rumbo hablando de todo y de nada..
Empezó a llover y subimos la cuesta de la escuela, directos a la parada.
Buenos días.
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