Si te tuvieras a ti misma, como creías tener a los demás, no te faltaría nunca una sonrisa dibujada en tu cara, no te levantarías a duras penas maldiciendo el día que acaba de llegar; ni irías con la cabeza gacha intentando no pensar.
Dejará de doler, cuando deje de importar
No hay comentarios:
Publicar un comentario